Pareja distanciada sentada en un sofá tras una discusión, representando los patrones de pareja que se repiten en las relaciones.
Olga Hoyal

Olga Hoyal

¿Por qué repito el mismo patrón de pareja una y otra vez?

¿Sientes que siempre acabas con el mismo tipo de pareja? Descubre por qué repetimos patrones de relación y cómo romper ese ciclo para construir vínculos más sanos y conscientes.

¿Alguna vez has sentido que cambian las personas, pero la historia siempre acaba siendo la misma? Quizá tu pareja tiene un aspecto diferente, otra profesión o una personalidad distinta, pero, con el paso del tiempo, vuelves a experimentar las mismas decepciones, los mismos conflictos o las mismas heridas.

Si te has hecho esta pregunta, no estás sola. Ni solo.

La mayoría de las personas no elegimos nuestras relaciones de forma completamente consciente. Lo hacemos desde los aprendizajes, las creencias y las experiencias que hemos ido acumulando desde la infancia. Sin darnos cuenta, nuestro inconsciente tiende a buscar aquello que le resulta familiar, aunque no sea lo que realmente nos hace felices.

No significa que estemos condenados a repetir nuestra historia, sino que todavía estamos actuando desde programas que aprendimos hace muchos años.

¿Qué influencia tienen nuestros padres en la forma de elegir pareja?

Nuestra primera escuela sobre el amor fue nuestro hogar.

Allí aprendimos qué significaba querer, discutir, reconciliarse, respetarse, depender emocionalmente o poner límites. Observamos cómo se trataban nuestros padres o las personas que ocuparon ese papel, cómo expresaban el afecto, cómo resolvían los conflictos e incluso qué lugar ocupaba cada uno dentro de la relación.

Además del ejemplo que vimos entre ellos, también influyó profundamente el vínculo que tuvimos con cada uno de ellos.

Con frecuencia repetimos aspectos de esas primeras relaciones. En ocasiones buscamos personas con características similares; otras veces elegimos justamente lo contrario. Sin embargo, ambas opciones suelen estar condicionadas por la misma historia emocional.

No buscamos conscientemente a alguien “como papá” o “como mamá”. Lo que solemos repetir son las dinámicas emocionales que nuestro cerebro aprendió como normales o conocidas.

La buena noticia es que aquello que se aprendió también puede desaprenderse.

Patrones de pareja que solemos repetir

Quizá te identifiques con alguno de estos:

  • Siempre atraigo personas emocionalmente ausentes.

  • Siempre termino con personas controladoras.

  • Me enamoro de personas que necesitan ser salvadas.

  • Siempre elijo parejas muy dependientes.

  • Atraigo personas infieles.

  • Me relaciono con personas narcisistas.

  • Siempre encuentro parejas muy críticas.

  • Elijo personas con problemas de alcohol u otras adicciones.

  • Me enamoro de personas inmaduras.

  • Siempre acabo con personas que huyen cuando la relación empieza a ser seria.

  • Atraigo personas que no quieren compromiso.

  • Elijo parejas muy celosas.

  • Siempre termino con personas agresivas.

  • Atraigo personas excesivamente pasivas.

  • Me relaciono con personas manipuladoras.

  • Acabo con personas que constantemente me hacen sentir insuficiente.

  • Elijo parejas que nunca están cuando realmente las necesito.

Si has repetido uno de estos patrones varias veces, probablemente no sea casualidad.

Los patrones que también puedo estar repitiendo yo

Cuando una relación no funciona solemos mirar únicamente a la otra persona. Sin embargo, también es importante observar qué papel desempeñamos nosotros.

Tal vez tú también estés repitiendo alguno de estos comportamientos:

  • Siempre cedo para evitar conflictos.

  • Me cuesta poner límites.

  • Necesito agradar continuamente.

  • Tengo miedo al abandono.

  • Intento controlar la relación.

  • Quiero cambiar a mi pareja.

  • Aguanto más de lo que debería.

  • Me vuelvo emocionalmente dependiente.

  • Me cuesta confiar.

  • Oculto lo que siento.

  • Nunca expreso lo que realmente necesito.

  • Siempre termino cuidando y salvando a la otra persona antes que a mí.

Se que te sientes muy identificado¡
Reconocer estos patrones no significa culparse. Significa recuperar el poder para empezar a cambiarlos.

Muchas veces elegimos desde lo conocido, no desde lo que nos hace felices

Cuando hemos crecido viendo determinadas formas de relacionarse, nuestro cerebro las registra como familiares.

Aunque racionalmente deseemos una relación tranquila, respetuosa y equilibrada, nuestro inconsciente puede seguir sintiéndose atraído por aquello que ya conoce.

Por eso algunas personas confunden los celos con amor.

O el control con protección.

O la intensidad con pasión.

O el sufrimiento con compromiso.

Hasta que un día descubren que existen otras formas de amar mucho más sanas.

El objetivo no consiste únicamente en encontrar a la persona adecuada, sino en descubrir primero qué tipo de relación deseas construir realmente, diferenciando tus propias necesidades de todo aquello que aprendiste observando a los demás.

Tres historias que ilustran este cambio

María llevaba más de quince años enlazando relaciones con hombres muy controladores. Durante las sesiones descubrió que había crecido en un ambiente donde controlar significaba preocuparse por alguien. Cuando cambió esa asociación inconsciente, empezó a poner límites con naturalidad y dejó de sentirse atraída por ese tipo de hombres.

Javier repetía relaciones con mujeres muy críticas. Había normalizado sentirse constantemente evaluado porque era la forma en la que había recibido reconocimiento durante su infancia. Al transformar esa creencia dejó de necesitar demostrar continuamente que era suficiente.

Laura siempre elegía hombres que no estaban cuando más los necesitaba. Al profundizar en su historia comprendió que llevaba años intentando conseguir, a través de sus parejas, la presencia emocional que había echado de menos durante su infancia. Cuando dejó de buscar fuera aquello que primero necesitaba construir dentro de sí, comenzó a relacionarse con personas emocionalmente disponibles.

¿Cómo es una relación sana?

Muchas personas nunca han tenido un modelo claro de lo que significa una relación equilibrada.

Una relación sana suele construirse sobre pilares como:

  • Admiración mutua.
  • Honestidad y sinceridad.
  • Respeto.
  • Comunicación abierta.
  • Confianza.
  • Libertad para ser uno mismo.
  • Apoyo mutuo.
  • Límites saludables.
  • Autonomía personal.
  • Crecimiento conjunto.
  • Seguridad emocional.

Cuando descubres que una relación puede vivirse desde la tranquilidad y no desde el miedo, empiezas a dejar de normalizar aquello que antes aceptabas como inevitable.

Puedes cambiar tu forma de relacionarte

Los patrones de pareja no forman parte de tu personalidad. Son aprendizajes.

Y todo aprendizaje puede modificarse.

En consulta trabajo precisamente sobre esas creencias, experiencias y programas inconscientes que hacen que una persona siga repitiendo el mismo tipo de relación una y otra vez.

Mediante técnicas de reprogramación mental, integración cerebral y otras herramientas terapéuticas es posible transformar la autoestima, revisar la imagen interna que tenemos del amor, liberar experiencias emocionales del pasado y construir una nueva forma de relacionarse mucho más libre y consciente.

Porque cuando dejas de elegir desde las heridas del pasado, empiezas a elegir desde la persona en la que realmente quieres convertirte.

Si sientes que repites el mismo patrón de pareja y quieres comprender su origen para cambiarlo, puedes ponerte en contacto conmigo. En consulta trabajaremos sobre las creencias y experiencias inconscientes que mantienen ese patrón

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