Muchas personas llegan a consulta convencidas de que su problema es la dificultad para poner límites, la falta de pareja, un bloqueo, la timidez, la ansiedad o una relación complicada con sus padres.
Sin embargo, cuando empezamos a profundizar, muy a menudo aparece una raíz común: la baja autoestima y la confianza en uno mismo.
No significa que todos los problemas tengan el mismo origen, ni que exista una única causa. Puede haber traumas, experiencias dolorosas, creencias limitantes o situaciones difíciles que necesiten ser trabajadas. Pero, independientemente del motivo, hay una base que influye en cómo vivimos todo lo demás: la confianza que tenemos en nosotros mismos.
¿Cómo suele manifestarse una baja autoestima?
- Te bloqueas con facilidad ante los cambios.
- Te exiges demasiado.
- Te cuesta poner límites.
- Tienes miedo a equivocarte o a fracasar.
- Dudas de ti.
- Necesitas la aprobación de los demás.
- Sientes que nunca eres suficiente.
- Pospones decisiones importantes.
- Toleras situaciones que no te hacen feliz.
- No disfrutas plenamente de tus logros.
¿De dónde nace la autoestima?
Nuestra autoestima empieza a construirse desde la infancia. La forma en que nos hablaron, cómo nos trataron, el cariño recibido, las críticas, las comparaciones, el ambiente familiar o las experiencias vividas van dejando una huella profunda en la imagen que construimos de nosotros mismos.
A lo largo de la vida también influyen las experiencias difíciles, los fracasos, las pérdidas, las relaciones que nos han marcado o los acontecimientos que hemos vivido.
Además debemos considerar tambien que ciertas memorias profundas, como las asociadas a vidas pasadas o experiencias de conciencia más amplias, también pueden influir en la manera en que una persona se percibe a sí misma y afronta la vida. Explorar esas vivencias puede formar parte del proceso de crecimiento personal.
La buena noticia
La autoestima no es algo fijo. Se puede fortalecer.
Y cuando empiezas a confiar más en ti, todo comienza a cambiar.
Empiezas a tomar mejores decisiones, eliges relaciones más sanas, dejas de exigirte tanto, afrontas los problemas con más serenidad, aparecen nuevas oportunidades y, sobre todo, disfrutas más de la vida.
No porque la vida sea perfecta, sino porque tú empiezas a vivirla desde un lugar diferente.
También es importante confiar en el proceso
Además de confiar en ti, hay otra confianza igual de importante: confiar en que puedes cambiar.
Creer que eres capaz de superar aquello que hoy te preocupa, que puedes aprender, crecer y avanzar a tu ritmo.
Cuando recuperas esa confianza, dejas de sentir que la vida está en tu contra y empiezas a caminar con mucha más seguridad.
Te invito a realizar este pequeño ejercicio de autoconocimiento.
A veces, el cambio comienza con algo tan simple como detenerse y mirarse con honestidad. Responde a las siguientes preguntas puntuándote del 1 al 10, donde 1 significa “muy poco” y 10 “totalmente”.
Tus respuestas pueden ayudarte a identificar dónde estás hoy, cuánto confías en ti y hacia dónde te gustaría avanzar.
- Cuánto confío en mí cuando tengo que tomar una decisión importante?
- ¿Cuánto siento que merezco ser feliz y vivir la vida que deseo?
- ¿Cuánta seguridad tengo en mí en mi trabajo o actividad profesional?
- ¿Cómo valoro mi autoestima en mis relaciones de pareja, familiares o de amistad?
- ¿Soy capaz de poner límites sin sentirme culpable?
- Cuando cometo un error, ¿me trato con comprensión o me castigo?
- ¿Reconozco mis logros o solo veo aquello que todavía me falta?
- ¿Confío en que puedo superar el problema que estoy viviendo actualmente?
- ¿Tomo decisiones pensando en lo que realmente quiero o en agradar a los demás?
- Si confiara plenamente en mí dentro de un año, ¿cómo sería mi vida? ¿Qué estaría haciendo de forma diferente? ¿Cómo sería mi postura y mi tono de voz?
Porque, en muchas ocasiones, el cambio que tanto buscas no empieza fuera.
Empieza dentro de ti.
Empieza el día que decides creer un poco más en ti mismo.
Si al responder estas preguntas has descubierto que tu autoestima necesita fortalecerse, recuerda que no tienes que recorrer este camino en soledad. Con el acompañamiento adecuado es posible transformar la forma en que te ves, recuperar la confianza en ti y empezar a vivir desde un lugar mucho más libre y auténtico.
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