Gestionar el desapego

Gestionar el desapego

El desapego es la actitud de liberación emocional de cosas, personas o situaciones. 

Se trata de un proceso mental y emocional que implica la reducción del apego y la necesidad de controlar o poseer algo o a alguien. 

Esto lleva a una mayor sensación de libertad, paz, ligereza y felicidad, ya que se permite experimentar las cosas sin estar atado a ellas.

El desapego es útil y saludable, ya que permite a las personas liberarse de la tensión emocional y el sufrimiento asociados con el apego excesivo o las expectativas irracionales.

El desapego excesivo, la falta de empatía o conexión emocional con los demás pueden tener efectos muy negativos. Puede afectar a la capacidad que tenemos para formar relaciones significativas y tener una vida social satisfactoria, así como dificultar la resolución de conflictos y la resolución de problemas.

Hay muchas razones que pueden hacer que sea difícil desapegarse de alguien o algo, pero algunas de las más comunes son:

  • Las fuertes emociones como el amor, el dolor, la tristeza y la ira pueden ser difíciles de liberar y quedarse aferrado a una persona o situación. Aprender sobre gestión emocional es básico para tener una vida más relajada y feliz.
  • Los recuerdos y sentimentalismos. La melancolía excesiva está unida a un apego mal entendido y mal gestionado. Los recuerdos pasados seguramente estén guardados en nuestra memoria con una imagen distorsionada de dichas vivencias.
  • El miedo a la soledad, miedo a quedarse o estar solo, hace muy difícil desapegarse de una relación o situación pues nos lleva a dinámicas de auto maltrato por no atrevernos a salir de situaciones y personas tóxicas debido a ese miedo a la soledad. Sería como “Mejor mal acompañado que solo”.
  • La dependencia emocional es una de las principales causas de apego tóxico hacia alguien, una situación o algo.
  • Los patrones de pensamiento negativos como la auto crítica o la falta de autoestima, influyen crucialmente en la habilidad de desapegarse de una situación o persona.
  • Haber sufrido pérdidas cruciales en la infancia suele desarrollar miedos a soltar o perder personas, cosas, etc.

Para mejorar el desapego te aconsejo practiques lo siguiente:

  1. Reconocer tus emociones  y aceptar tus sentimientos te ayudará a liberar la tensión emocional y a encontrar una solución saludable.
  2. Practica la autorreflexión: Identifica y comprende las raíces de tu apego ¿ Qué te está causando el apego y por qué te sientes atraído por esa persona o cosa en particular?
  3. Cambia todas tus creencias limitantes sobre soltar, dejar ir, permitirte y sentirte seguro. Esto actuará como impulso para actuar de una manera más decidida y soltar antes a personas o situaciones que te produces excesivo apego.
  4. Practica la aceptación incondicional: acepta la situación tal como es, sin intentar controlarla o cambiarla. Esto te ayudará a tener mucha más energía.
  5. Practica la gratitud: Concentra tu atención en lo que tienes y agradece por ello en lugar de repetirte y enfocarte en lo que te falta.
  6. Cultiva relaciones significativas: rodéate de personas positivas y significativas en tu vida que te apoyen y  brinden una perspectiva optimista y vital.
  7. Practica la meditación y el mindfulness: Estas prácticas te ayudarán a reducir el estrés y a mantener una perspectiva clara y equilibrada.
  8. Enfoca tu energía en tu propio crecimiento personal: invierte tiempo y energía en mejorar como persona y en alcanzar tus metas personales. Estar enfocado en tu propio desarrollo mejorará tu autoestima y autoeficacia.
  9. Practica con pequeños actos el despego: Practica soltando pequeñas cosas, hábitos o personas que sabes ya no son útiles, necesarias y positivas para ti. Cada día, deshazte de algo por muy insignificante que pueda parecer.

Si estás en el proceso de soltar y mejorar tu vida, hay muchas fuentes de las que puedes aprender un sano desapego, pero yo hoy te expongo 3 muy importantes:

    1. Avanzar gracias a nuestras experiencias: a través de nuestras propias experiencias, aprendemos a desapegarnos de personas, situaciones o cosas que nos causan dolor o sufrimiento.
    2. Observando modelos a seguir: podemos ver cómo otras personas manejan el desapego y aprender de ellas, copiar sus acciones e incluso pensamientos al respecto
    3. Dedicar tiempo a libros y vídeos: hay muchos recursos que ofrecen estrategias y consejos para aprender a desapegarse. Haz un planning con libros y vídeos que te gustaría leer al respecto y llévalo a cabo.

Te recuerdo que el desapego es un proceso continuo y que puede requerir tiempo y práctica. 

Lo más importante es ser paciente y amable contigo mismo mientras aprendes a desapegarte.

Si encuentras muy difícil y tormentoso desapegarte de alguien o algo, busca ayuda profesional que sepa retrogradar esos patrones limitantes de conducta.

Si estás en el camino de responsabilizarte de tu propio bienestar, te puedo asegurar que las recompensas serán innumerables!

No me lo puedo creer

EL PROCESO DE SUPERAR LA INCREDULIDAD Y PODER AVANZAR

La incredulidad es un estado cognitivo-mental en el cual nos encontramos bloqueados y/o atrapados debido a que vivimos una situación que etiquetamos como difícil de comprender, profundamente dolorosa, imposible de suceder o moralmente inaceptable,  y además, ante esta situación, nos vemos incapaces de sobrellevarlo, gestionarlo, poder solucionarlo, o aceptarlo. Casi nada!

Debo indicarte que estamos bajo cientos de incredulidades en nuestra vida y que detrás de un proceso de incredulidad, siempre hay un duelo.

Estos estados de “no me puedo creer, me cuesta entender, comprender o no sé cómo aceptar” se reflejan y se sientes como : 

  • Estado de bloqueo cognitivo
  • Lucha interna y/o externa
  • Desgaste energético, cansancio físico y mental
  • Creencias limitantes sobre mi capacidad personal
  • No hay posibilidad de avance
  • Rigidez mental, bucle mental, conversación monotemática.
  • Sufrimiento
  • Duelo bloqueado, etc.

Existen varias fórmulas para que puedas trascender tus incredulidades:

1. Cambiar creencias limitantes

2. Elegir la aceptación 

3. Desarrollar la tolerancia 

4. Cultivar la compasión

1. Cambiar tus creencias limitantes aplicaría para cualquier situación de incredulidad en la que estemos. En realidad, cambiar las creencias que te bloquean y entorpecen ayuda en cualquier proceso vital donde te sientas frustrado, bloqueado o limitado. 

Ejemplo: Te ha vuelto a dejar tu tercer novio. Eso es difícil de digerir. Por lo tanto, deberías cambiar creencias inconscientes relacionadas con: Repetir patrones familiares referentes a parejas, creencias sociales sobre las relaciones amorosas o tus propias creencias subconscientes sobre tu concepto y entendimiento de las relaciones en sí, etc

2. La no aceptación lleva a un estado de paralización. Es como un contrato encima de tu mesa pendiente de firmar y cada vez que lo miras te dices: “No no no”. 

Estar en aceptación siempre genera una gran liberación interna y recarga energéticamente, puesto que paras esa lucha externa o interna de no querer o no poder aceptar las cosas que generalmente están fuera de tu control. 

Aceptar lo sucedido te permite transformar el parloteo mental, cambiar tu enfoque y avanzar!

La aceptación es esencial ante la pérdida de un familiar , una mascota, un trabajo, un abandono, una amistad, una pareja, una traición, etc.

Ejemplo: Ha fallecido tu perrito que llevaba 10 años junto a ti y se te hace inmensa esa pérdida. Aceptar que estarás sola a partir de ahora y que no volverás a verle es un hecho de magnitudes inmensas para ti. El proceso o acto de aceptar la muerte como una transformación natural de la existencia, habla de tu conexión a un sentido mayor de nuestras vidas y por lo tanto de toda vida existente en el planeta.(Ver procesos del duelo)

3. La tolerancia es un estado mental de apertura hacia el otro, es una actitud que fomenta admitir distintas maneras de pensar a la nuestra. 

Respetar las opiniones, ideas, creencias y prácticas que no coinciden con las propias o que incluso son contrarias, y abrazar esa diferencia, te ayuda a deshacer la incredulidad ante todo lo que el otro hace, dice o piensa.

Practicar la tolerancia siempre beneficiará el parloteo mental y mejorará tu nivel de energía vital. Es decir, cuando somos tolerantes con nuestro entorno dejamos de luchar por cambiar a los demás, dejamos de imponer nuestros criterios, bajamos nuestros niveles de intransigencia, obstinación, terquedad, paramos de juzgar al otro en base a nuestras propias creencias y por lo tanto, no hay desgaste en acciones, palabras y pensamientos. Permaneces en un estado mucho más neutral, que te ayuda a tener claridad mental, enfocarte más en ti mismo y gozar de mayor vitalidad.

Ejemplo: Mi madre no me quiso, me trató con mucho desamor… pero, ¿Cómo fue criada y tratada ella de niña? ¿Eran sus padres y familiares amorosos? ¿Sabe tu mamá lo que es amar o se lo han enseñado alguna vez? ¿Cómo se ha enseñado y transmitido el amor en todas las generaciones de tu árbol? Si ella no pudo aprender a amar, ¿Cómo será capaz de entregarlo?

En momentos de incredulidad ante lo que el otro está haciendo, son importantes varios puntos: 

  • – Mantener la calma 
  • – Educar al ego
  • – Ser consciente de las predisposiciones internas que tienes 
  • Y abrirte a cambiar de opinión

4. La compasión, entendida como la comprensión del otro, es la percepción de “lo que vive y hace el otro”, desde cuánta inconsciencia o momento de dificultad habla o actúa la otra persona, y el deseo de colaborar o ayudarle.

La compasión mal entendida muestra debilidad, sumisión, lástima y compadecerse por los demás. Está asociada al sufrimiento.

Así pues conocer los motivos que llevan a alguien a pensar o actuar de una determinada manera nos ayuda a deshacer lo que nos cuesta creer o aceptar de sus actos.

Al mirar al otro así ( ponernos sus zapatos diríamos coloquialmente ) comprendemos el porqué de sus acciones y en ese momento no hay incredulidad posible que nos bloquee y paralice. Es más, evocaremos sentimientos de calidez y de amor.

Es muy importante diferenciar entre compasión y lástima:

  • Una persona compasiva conecta, entiende y comprende al otro, se pone en su lugar. Desde ahí, es imposible juzgar, solo aceptar.
  • En cambio quien siente lástima sufre, fomenta la culpa y deberá gestionar la tensión interna que provoca la confrontación, además del desgaste energético vital que dicha confrontación con el otro implica.

Si deseas mejorar tu estado compasivo será adecuado que te plantees lo siguiente: 

  1. Percibir las emociones del otro que generalmente suelen estar ocultas 
  2. Empezar por tu propia compasión, asumir tu dolor, negar la autocompasión, superar tus propios sufrimientos 
  3. Y lo más importante, darte cuenta que actuamos generalmente desde nuestros propios miedos, carencias y limitaciones.

Sé que todo esto implica un trabajo personal y mucha autobservacion, por ello te invito a ejercitar éstas cualidades (que son inherentes en ti) y así avanzar más fácilmente en tus procesos vitales.

Salgámonos del papel y tomemos perspectiva! 

 

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